La Cebolla

Todo apunta tanto a Asia central como al Mediterráneo el origen de la cebolla. Cultivada por griegos, egipcios y romanos, se tienen referencia en fechas situadas alrededor de los 3.000 a.C.

Cebollas

Las variedades modernas, las de bulbo grande, se seleccionaron durante la Edad Media en los países mediterráneos.

Pertenece a la familia Liliaceae y su nombre científico es Allium cepa. Es una planta bienal, cuya base carnosa e hinchada constituye el bulbo. Este está formado por numerosas capas gruesas y carnosas, con funciones de reserva de sustancias nutritivas. Las capas exteriores suelen ser secas, delgadas y transparentes.

Sus raíces son fasciculadas, cortas y poco ramificadas, de color blanco.

Su tallo, realmente el que sostiene la inflorescencia, es derecho de algo más de un metro, hueco y algo “inflamiento” hacia la mitad de este.

Las hojas son alargadas, puntiagudas con un cierto tacto ceroso. En cuanto a sus flores, son de pequeño tamaño, de color desde verdoso a violáceas según la variedad y se agrupan como inflorescencias en modalidad de umbelas.

La flor cuajada crea un fruto en forma de cápsula con tres caras, de ángulos redondeados, que contienen las semillas, las cuales son de color negro, angulosas, aplastadas y de superficie rugosa.

La cebolla en el mundo
La cebolla es muy popular en todo el mundo, aunque sus variedades difieran notablemente entre países y continentes. El motivo de esta variación genética viene dado tanto por los gustos como por las variaciones climatológicas que se dan para su cultivo.

Según datos recientes, en el mundo se producen cerca de 35 millones de toneladas anuales, siendo el país con más producción México con más de un millón de toneladas al año.

Venta de cebollas

España, con cerca de 40.000 toneladas anuales también es uno de los países que destacan por su importancia productora de cebolla.

Países que actualmente están incrementando su producción son Francia y Alemania a nivel europeo y China y Nueva Zelanda fuera de ella.

Ciclo de la cebolla
La vida de una cebolla, en cuanto a desarrollo en cultivo se refiere, pasa por cuatro fases perfectamente definidas.

La primera la podemos definir como fase herbácea y comienza con la germinación. Durante esta fase tiene lugar el desarrollo radicular y foliar.

La segunda es la de formación del bulbo, iniciándose con la paralización de su desarrollo vegetativo aéreo y acumulación de las sustancias de reserva en la base de las hojas interiores, que a su vez se engrosan y dan lugar al bulbo.

La tercera consiste en un reposo vegetativo y la planta, con su bulbo maduro, detiene su desarrollo.

Por cuarta y última, es su fase de reproducción. Se suele producir en el segundo año de cultivo y gracias a las sustancias de reserva acumuladas, desarrolla su tallo floral con una inflorescencia en umbela al final del mismo.

Inflorescencia de cebolla

Necesidades como planta
La cebolla es una planta más bien de climas templados e inviernos suaves, aunque en las primeras fases de cultivo puede tolerar temperaturas bajo cero.

En cuanto a suelos los prefiere sueltos, sanos, profundos aunque su raíces sean más bien superficiales, ricos en materia orgánica y con poca caliza. En terrenos pedregosos, poco profundos, mal trabajados y pobres, los bulbos no se desarrollan bien.

Se recomienda no repetir este cultivo en un mismo suelo hasta pasados tres años. De hacerse, en pocas rotaciones comienzan a aparecer problemas de enfermedades de difícil control, sobre todo de raíz.

La cebolla es muy sensible al exceso de humedad, pues los cambios bruscos pueden ocasionar el agrietamiento de los bulbos. Es conveniente, una vez que las plantas han iniciado el crecimiento, mantener los primeros 40 centímetros de profundidad con una humedad del suelo por encima del 60% del agua disponible.

Demasiada humedad al final del cultivo repercutirá negativamente en la conservación de los bulbos.

Transporte de cebollas en barco

Variedades
Época de cultivo, formas, colores y características organolépticas, son aspectos muy vinculados con la variedad. Precisamente, la amplia gama de variantes y mezclas de ellas, nos pone en el mercado numerosísimas variedades.

Desde un punto de vista del tamaño comercial, las cebollas se pueden clasificar bajo tres grupos. El primero es el de cebollas gigantes, presentando un diámetro de bulbo superior a 11 centímetros. La segunda son las cebollas corrientes y la tercera las cebolletas.

Desde el color de su carne, las hay agrupadas dentro de las tonalidades de color blanco, morado y amarillo.

Por sus épocas de cultivo, las hay que se encuentran centradas en cultivo de invierno-primavera, y las de verano-otoño. Estas últimas, por lo general algo más picantes y son las que permiten una mayor conservación.

Las variedades que Clemente Viven comercializa son las siguientes:
- Cebolla amarilla “Paja Virtudes” 7/21
- Cebolla blanca 14/21
- Cebolla roja 14/21
- Cebolla “Stutgartter 14/21
- Cebolla “Stutgartter 21/24
- Chalotas 7/14

Todas se sirven a granel y en formato de 250 gr que contiene 70 paquetes. Además la variedad “Stutgartter” 14/21 también se presenta en envase de 400 gr conteniendo 50 paquetes y la variedad “Stutgartter 21/24 en 500 gr que contiene 40 paquetes.

Variedades de cebolla de Clemente de color amarillo y chalotas

Generalmente se trabaja desde el punto de vista genético, en la búsqueda de variedades que además de adecuarse bien a las condiciones de cultivo, presenten homogeneidad, buena conservación, sabor menos picante, precocidad, en ocasiones resistencia a enfermedades o al frío, eliminación de algunos defectos como la germinación precoz, subida a flor, etc.

Cultivo
En la cebolla, se puede comenzar su cultivo mediante la siembra directa, mediante transplante realizando un semillero previo, o con la plantación de bulbillos.

La siembre directa, como su nombre indica, se practica depositando las semillas distribuidas, por lo general en líneas, sobre el terreno de cultivo definitivo.

Mediante transplante, primero se hace un semillero tradicional en pequeñas parcelas en el campo o incluso en bandejas si la cantidad es pequeña. Tras germinar y alcanzar el tamaño denominado “cebollino”, se procede a su transplante en el terreno definitivo.

La época de siembra varía según la variedad y el ciclo de cultivo. La cantidad de semilla necesaria durante la fase de semillero puede estar alrededor de los 4 g/m2. Esta se realiza a voleo y se recubre la semilla con una ligera capa de mantillo de unos 2 centímetros de espesor. Se obtienen con esta cantidad de semilla unas 1.000 plantas/m2.

Una vez sembrada, a partir de los tres meses ya se puede proceder a su trasplante.

Y mediante bulbillos, estos se compran directamente en el mercado. Son “cebollitas” de muy pequeño tamaño que se plantan directamente sobre el terreno de cultivo definitivo.

A la hora de su siembra o transplante al terreno definitivo, lo primero es acondicionar el terreno. En suelos compactos, es importante trabajarlo y profundizar en su descompactación, ya que aunque la cebolla tiene raíces poco profundas y que no alcanzan longitudes superiores a los 35 centímetros, mejorará su drenaje y con ello la sanidad de sus raíces.

Bulbillos de cebolla de Clemente Viven

Una vez conseguida una estructura fina y firme, se puede formar o bien las tablas de cultivo o caballones. Si son caballones, estos se disponen a una distancia de 40 centímetros entre ellos.

La plantación, en pequeñas cantidades se realiza a mano, con la ayuda de una azadilla, colocando una planta por cada golpe y no enterrando la planta excesivamente. Si el transplante se realiza en caballones, se ponen dos líneas en cada una de ellos, dejando sobre unos 12 centímetros tanto entre líneas como entre plantas dentro de la misma línea.

Nada más terminada la plantación, se procede a dar un riego fuerte, repitiéndolo a partir de los 10 días aproximadamente. Los siguientes, cuando las raíces nuevas ya se encuentran más desarrolladas, se irán distanciando progresivamente.

De vez en cuando, es necesaria la limpieza de malas hierbas para obtener una buena cosecha. Esta debe realizarse con una pequeña azada. Con estos trabajos, además de evitar la competencia de las malas hierbas, se airea el terreno y se interrumpe la capilaridad, favoreciendo el distanciar los riegos, con el consiguiente ahorro de agua. Las escardas deben realizarse cuando las hierbas que aparezcan sean todavía pequeñas y evitando a toda costa el dañar las plantas de cebolla con la azada.

Si se desea utilizar herbicidas, las materias activas de los de preemergencia más utilizados son la Pendimetalina, Oxifluorfen, Propacloro , Trixalaxil y Loxinil octanoato.

En cuanto al abonado, terrenos bien fertilizados darán cebollas de mayor tamaño, aunque se recomienda no cultivarse en tierras recién estercoladas, debiendo utilizarse las que se estercolaron el año anterior. Suelos poco fértiles producirán cebollas que se conservan mejor, pero, naturalmente, su desarrollo será más pequeño.

Campo de cebollas

Como decimos, la cebolla es una planta con elevadas necesidades nutricionales. Para ello, la aportación de abonado mineral se debe realizar con la preparación del terreno, mezclándolo entre los primeros 20 y 30 centímetros de suelo.

Durante el cultivo se puede aportar algo más de abono si el desarrollo no se ve que va adecuadamente. De todas formas, siempre antes de la formación del bulbo.

La influencia de los diferentes nutrientes es la siguiente:

    Las necesidades de nitrógeno son muy elevadas e influye sobre el tamaño del bulbo. Este se puede añadir al realizado en la preparación del terreno poco después del transplante o días antes del engrosamiento del bulbo si fuese necesario. Recordar también que el exceso de nitrógeno produce bulbos más acuosos y de mala conservación.

    Las necesidades en fósforo son relativamente limitadas y se considera suficiente la aplicación en el abonado durante la preparación del terreno. El fósforo está relacionado con la calidad de los bulbos y su mejor conservación.

    En cuanto al potasio, las cebollas lo necesitan en gran cantidad ya que favorece el desarrollo la conservación.

Cebollas en campo

En cuanto a su recolección, esta se lleva a cabo de dos formas totalmente diferente según su uso de consumo.

    - Si es para consumo en verde, en estado juvenil de la planta, tan sólo hay que arrancarlas con la mano según se van necesitando. Se sacuden para soltar la tierra de las raíces y simplemente se lavan posteriormente.
    - Si por el contrario, desean recolectarse una vez acabado su ciclo de engorde se realiza de la siguiente forma. Primero se determina el momento adecuado de recolección. Este coincide cuando empiezan a secarse las hojas y a caer su follaje sobre el suelo.

Se arrancan con la mano si el terreno es ligero o con la azada para el resto de los suelos. Se sacuden, se cortan las hojas y se dejan sobre el terreno durante unos días con objeto de que las seque el sol, removerlas cada día si es posible. También es conveniente que se realice esta operación bajo tiempo estable en días secos. Si es pleno verano y el sol es muy fuerte, se pueden proteger los bulbos con las propias hojas cortadas, sobre todo durante los primeros días.

Una vez secas, se llevan al lugar de almacenamiento, en un lugar fresco y seco, y dependiendo de la variedad y forma de cultivo, las cebollas podrán aguantar más o menos meses.

Es importante saber, que las cebollas recolectadas en primavera tienen menos tiempo de conservación que las recolectadas en verano u otoño.

Plagas y enfermedades
En principio, no tiene el por qué tener ningún problema grave el cultivo de la cebolla. Pero como cultura general, se mencionan aquellas plagas y enfermedades que se pueden llegar a producir en este cultivo.

Siempre debemos saber que si cultivamos en las fechas adecuadas, abonamos correctamente y cuidamos el cultivo desde sus indicios… se reduce notablemente los posibles problemas de cultivo.

Variedades de cebolla de Clemente roja y blanca

Plagas

    • Escarabajo de la cebolla (Lylyoderys merdigera)
    Los daños las producen sus larvas de color amarillo en sus hojas recortándolas de forma paralela a sus nervios, y los adultos, coleópteros de unos 7 milímetros de longitud, de color rojo cinabrio perforando las hojas.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas como el Dialifor, Metil-azinfos, Triclorfon, Kelevan, Clorfenvinfos, Metidation, Fosmet, Fosmet…

    • Mosca de la cebolla (Hylemia antigua)
    Sus larvas atacan a las flores y órganos verdes. Su ataque lleva consigo la putrefacción de las partes afectadas de los bulbos, dañando el bulbo de forma irreversible.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas como el Clorpirifos, Dimetoato, Lebaycid, Foxim, Diazinon, Fonofos…

    • Trips (Thrips tabaci)
    Principalmente durante los veranos cálidos y secos es frecuente sus daños mediante las picaduras de sus larvas y adultos que terminan por amarillear y secar las hojas.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas como el Parathion, Lebaycid, Metamidofos, Metomilo, Fosmet…

    • Polilla de la cebolla (Acrolepia assectella)
    Sus larvas, amarillas de cabeza parda y de 15 a 18 mm de largo, tras avivar penetran al interior de las hojas hasta llegar al cogollo. Se para el desarrollo de las plantas, amarillean las hojas y puede terminar pudriéndose la planta
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Carbaril, Endosulfan, Triclorfon, Metil-azinfos, Etil-parathion, Metamidofos, Fosmet…

    • Nemátodos (Dytolenchus dipsaci)
    Las plantas atacadas detienen su crecimiento, se curvan y pierden color. En bulbos, el tejido se reblandece en las proximidades de la parte superior.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Benfuracarb o Benfuracarb.

Rodajas de cebolla

Enfermedades

    • Mildiu (Peronospora destructor)
    Favorecido por tiempos cálidos y húmedos, en las hojas nuevas afectadas aparecen unas manchas alargadas que se cubren de un fieltro violáceo. Y como consecuencia, los extremos superiores de las plantas mueren totalmente y los bulbos no pueden llegar a madurar.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Diclofluanida, Mancozeb, Maneb, Zineb…

    • Roya (Puccinia sp.)
    Esta enfermedad origina manchas pardo-rojizas que después toman coloración violácea. Las hojas se secan prematuramente como consecuencia del ataque.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Ziram, Maneb, Mancozeb, Metil-tiofanato…

    • Carbón de la cebolla (Tuburcinia cepulae)
    Sus síntomas son las estrías gris-plateado, que llegan a ser negras, produciendo la muerte de las plántulas afectadas.
    Su control es mediante la desinfección del suelo.

    • Podredumbre blanca (Sclerotium cepivorum)
    En su ataque se aprecia un fieltro blanco algodonoso sobre la zona del bulbo.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Benomilo, Dyiclidina, Diclofluanida, Metil-tiofanato…

    • Tizón (Urocystis cepulae)
    Los síntomas se manifiestan en forma de bandas de color plomo sobre la piel de la cebolla, llegando a reventar, descubriendo unas masas negras polvorientas de esporas.
    Su control es preventivo mediante la desinfección de las herramientas de cultivo, y una vez que aparece mediante la quema de las plántulas infectadas.

    • Botritis (Botrytis squamosa)
    Se aprecia con la aparición de manchas de color blanco-amarillo que se manifiestan por toda la hoja. Ocurre en condiciones de humedad.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Diclofluanida, Iprodiona, Procimidona, Tebuconazol, Vinclozolina…

    • Alternaria (Alternaria porri)
    Suele aparecer en un principio como lesiones blanquecinas de la hoja que se vuelven de color marrón.
    Se recomiendan tratamientos con productos con materias activas a base de Benalaxil + Oxicloruro de cobre, Clortalonil + Mancozeb…

Flores de cebolla