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La Dahlia

Introducción
Originarias de los altos valles de naturaleza arcillo-silícea de México, la “Dahlia” debe su nombre como recuerdo del botánico Andreas Dahl, alumno de Linneo.

Esta fue introducida en Europa por los españoles con la esperanza de utilizar sus raíces carnosas con fines alimentarios, tal y como lo hacían los aztecas. Sin embargo, la planta apenas se aproximó a aquella ilusión culinaria.

Dahlia

Ornamentalmente, fue en Bélgica donde se obtuvieron las primeras plantas con flores grandes y dobles. Rápidamente se propagaron por todo el continente, siendo las preferidas en la corte de la reina Victoria. Paradójicamente, sólo dos siglos de cultivo, selección e hibridaciones, han convertido a la Dahlia en una de las especies ornamentales que ofrece mayor diversidad de tamaños, formas y colorido de sus flores.

Perteneciente a la familia Asteraceae se cultivan principalmente dos especies: Dahlia pinnata Cav. y D. coccinea Cav. Es una planta herbácea de raíces carnosas, llamadas impropiamente tubérculos, aunque es el término que definiremos en este artículo.

Es una planta perenne que según la variedad puede alcanzar tamaños desde 30 centímetros hasta superar algo más de un metro de altura. Sus tallos mantienen tonos rojizos o púrpura y sus hojas son opuestas, adquiriendo un color de follaje verde pálido, careciendo de un brillo especial.

La Dahlia, en su desarrollo emite una ramificación desordenada, solamente dirigida por los rayos solares, pero formando una mata densa y con un gran número de hojas.

Varias Dahlias

En cuanto a sus flores son en forma de cabezuelas, radiadas y teniendo un diámetro de hasta 15 centímetros. Pueden ser erectas o inclinadas y en el conjunto varietal, de múltiples colores y formas.

La dahlia desarrolla una raíz de aspecto tuberoso que puede ser utilizada en la propagación vegetativa de la planta. De hecho, la producción de tubérculos representa más de 350 hectáreas en Holanda y sobre 50 hectáreas en Francia, de las cuales más de la mitad están en Anjou.

Destacamos que gracias a nuestro departamento de investigación y desarrollo en Clemente Viven, llevamos en marcha una línea de producción propia de tubérculos de Dahlia en España. Entre las ventajas obtenidas, mejorar la calidad del tubérculo ofrecido a nuestros clientes.

En el comercio
Las Dahlias son cultivadas tanto como planta de jardinería, en maceta, como de flor cortada y ello es debido ante todo a la belleza de su flor, tanto individualmente como en grupo.

Como flor cortada, su flor es de resistencia media, utilizándose fundamentalmente en arreglos florales de cierta calidad. Como planta en maceta, para ornamentación en lugares no ajardinados. Y en jardinería como decoración de macizos.

Dahlia roja

En floristerías, centros de jardinería y grandes superficie, se pueden encontrar estos tubérculos en bolsas confeccionadas por colores en sus expositores diseñados para tal fin. Cada bolsa contiene una cantidad determinada de tubérculos y está perfectamente identificada la variedad con la fotografía de su flor en la que se aprecia tanto su colorido como su forma.

Su clasificación
Como nombre específico adoptado, Dahlia variabilis, nos viene a indicar su característica de producir espontáneamente nuevas formas. Su capacidad para cruzarse e hibridarse, han dado lugar a una cantidad de tipos, formas e híbridos que dificultan su clasificación. Y como muestra, simplemente saber que en la actualidad existen unos 20.000 cultivares reconocidos en el Registro Internacional de las Dahlias.

Según las características de sus flores y porte de la planta, son las que determinan su utilización en jardinería o como flor cortada. Pero sin entrar en detalle, aunque sí trasmitiendo su complejidad, destacamos grupos con diferentes nombres bajo los que se agrupan un gran número de variedades: Flor de cactus encorvada, flor de cactus erguida, semi-cactus, flor de peonía, decorativas, decorativas irregulares, flor en bola, flor de anémona, flor sencilla, flores dobles, flores de collar, flores liliput, flores miniaturas, etc.

Dahlia decorativa y cactus

Su multiplicación

    – Semilla. Se utiliza tanto para la obtención de nuevos cultivares mediante hibridaciones, como por ciertos viveristas para comercializar esta planta en maceta. En este último caso, las plantas van dirigidas al ajardinamiento en macizos y su comercialización es durante la primavera.
    – Esquejes. Es una técnica utilizada por viveristas y consiste en esquejar los brotes de la vegetación originaria, enraizarlos en instalaciones especiales y terminar su cultivo tal y como ocurre en el caso de la semilla. Está especialmente indicado para aquellas variedades complicadas de obtener por mediación de la semilla.
    – División de tubérculos. Este sistema de multiplicación por división de los tubérculos, es el más simple y fácil de practicar, además de tener la ventaja de que la planta desarrolla con más vigor. Es el sistema que utilizamos en Clemente Viven, estando la Dahlia provista de un cierto número de tubérculos subterráneos, cada uno de los cuales tiene su correspondiente yema en la parte carnosa.
    – Cultivo in Vitro. Se efectúa en casos muy particulares a nivel viverístico profesional para reproducir variedades complicadas de multiplicar, o para sanear variedades, realizándose siempre a partir de meristemos.

Su cultivo
Las Dahlias son del grupo de bulbosas y tubérculos comercializados para primavera. Por lo tanto, sus tubérculos se compran durante el invierno y comienzo de primavera, antes de que estos comiencen a brotar.

Ensayos Dahlia

Inicialmente debemos saber que su plantación se realiza entre los meses de marzo y abril. Y su floración se extiende desde junio a octubre. Estas fechas son susceptibles de prolongarse ligeramente en ambos sentidos en función de la climatología del lugar y momento de plantación.

Elección del lugar
Las Dahlias son plantas que deben ser cultivadas preferentemente en zonas soleadas, aunque también podemos encontrar variedades con posibilidad de desarrollar bien en semisombra. A más luz, obtendremos plantas más compactas, fuertes y como consecuencia más sanas. Además, sus flores serán mucho más vistosas en cuanto a colorido.

Pero debemos saber que aunque prefiere zonas soleadas, es una planta que prefiere temperaturas que oscilen entre 18 y 23ºC y una humedad relativa alta, del orden del 75 al 78%. Por lo tanto, no debemos confundir sol directo con clima caluroso en exceso.

Antes de la plantación debemos tener en cuenta el lugar. Si por ejemplo va a ser en maceteros, lo ideal es plantar las variedades enanas. En cambio, para macizos en el jardín, lo ideal son las variedades más arbustivas ya que pretendemos conseguir mayores masas de planta y flor.

En cuanto a la combinación de variedades… va en gustos. Una buena idea es plantar grupos de plantas de una sola variedad por grupo. Con ello se consigue que el comportamiento de todas ellas, al ir por igual en cada caso, mantendrán la espectacularidad del conjunto de su floración, vigor de la planta, ritmo de floración, etc. Además, una gran mancha de un solo color impacta mucho más que una amalgama de cromática indefinida.

Dahlias rojas pompon

El sustrato
La Dahlia es una planta bastante rústica en cuanto a suelos se refiere. Sin embargo prefiere los suelos francos, con un perfecto drenaje y que posea además un elevado contenido en materia orgánica y nutrientes.

Con respecto a la fertilización antes de la plantación, se debe tener cuidado en evitar el exceso de nitrógeno, ya que este provoca un desarrollo muy importante del follaje en detrimento del desarrollo de los tubérculos y retraso en floración.

Plantación y distancia
Una vez realizadas las labores de preparación del terreno se procederá a la apertura de los hoyos o surcos con una profundidad entre 15 y 25 centímetros dependiendo de la longitud de los tubérculos.

Las distancias de plantación en jardín oscila entre los 70 x 70 centímetros para las Dahlias de grandes flores y los 50 x 50 para las Dahlias de pequeñas flores o porte menor.

Una vez plantados los tubérculos y regados, a los pocos días comenzará su brotación. Es importante mantener en esas primeras fases de desarrollo el terreno limpio de malas hierbas que compitan con la planta.

Dahlia blanca

A partir de aquí, riegos regulares deben ser la tónica ya que al ser una planta con gran masa foliar, traspira mucha humedad. Para muchos, esta característica les anima a decir que es una planta en el jardín que requiere mucha agua. Para otros… que aporta humedad al ambiente y con ello bienestar y calidad de vida a quien goza de ella.

La fertilización a lo largo del cultivo responde a las condiciones específicas del suelo, aunque se suelen recomendar dos equilibrios a lo largo del cultivo. El primero de 2:1:2 al mes de su brotación, siguiendo con él hasta que veamos que la planta comienza a manifestar su intención de emitir los primeros botones florales. A partir de ese momento, se recomienda cambiar a un 1:2:3 ya que una mayor presencia de fósforo y potasa potenciará la floración y robustez de la planta.

También es recomendable realizar un pinzamiento (despunte de la planta) sobre los tallos jóvenes por debajo de los dos pares de hojas terminales (sólo en el caso de las Dahlias de grandes flores). Al eliminar la yema terminal tiene lugar el desarrollo de las ramas laterales.

En variedades de gran desarrollo, podemos obtener una producción de flores de buen tamaño y calidad superior a lo normal. Para ello es recomendable el corte y eliminación de brotes y flores secundarias antes de que alcancen los 5 centímetros sobre las ramas principales. Así toda la fuerza se centra en una sola flor. Si hacemos esto, es conveniente su entutorado para evitar que el exceso de peso de la flor rompa con ayuda del viento, estas ramas.

La Dahlia comienza su floración a los 60 ó 70 días aproximadamente de realizada la plantación de los tubérculos. Si queremos aprovechar estas como flor cortada para lucirlas en el interior del hogar, las flores siempre se cortarán cuando hayan completado su apertura y de manera que presenten los tallos del mayor largo posible.

Dahlia pompon y mignon

Según la variedad y las condiciones del lugar, cuando el cultivo comience a decaer, se distanciarán los riegos y la planta comenzará a desecarse. Posteriormente se procede a la extracción de los tubérculos que deben ser guardados en un lugar seco, conservándose hasta la próxima campaña.

Plagas

    – Pulgones (Myzus persicae). Las ninfas y los adultos chupan la savia, causando el amarillamiento de las hojas y debilitamiento de las plantas. Además produce melaza sobre la que se asienta la negrilla (hongo de aspecto ceniciento que resta vistosidad a la planta).
    Control: Tratamientos cuando se aprecie el inicio de los ataques con insecticidas sistémicos.

    – Mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci). Los daños directos son amarillamientos y debilitamiento de las plantas, ocasionados por larvas y adultos al alimentarse, absorbiendo la savia de las hojas. Los daños indirectos, como en el caso del pulgón, se deben a la proliferación de negrilla sobre la melaza que produce la mosca blanca.
    Control: Tratamientos cuando se aprecie el inicio de los ataques con insecticidas sistémicos.

    – Trips (Frankliniella occidentalis). Los daños directos se producen por la alimentación de larvas y adultos, sobre todo en el envés de las hojas y el interior de sus flores. Una forma de detectarlas es sacudiendo alguna flor en la palma de la mano para ver si hay.
    Control: Tratamientos cuando se aprecie el inicio de los ataques con insecticidas sistémicos.

    – Orugas de lepidópteros (Spodoptera exigua, Spodoptera litorales, Heliothis armigera, Autographa gamma, etc). Los daños son causados por las larvas al alimentarse de hojas y frutos. Los adultos son polillas nocturnas que no hacen nada.
    Control: Tratamientos cuando se aprecie el inicio de los ataques con insecticidas sistémicos, eliminar malas hierbas.

Dahlia amarilla con puntas rojas

    – Minadores de hoja o “Submarino” (Liriomyza trifolii). Las hembras realizan las puestas dentro del tejido de las hojas jóvenes, donde comienza a desarrollarse una larva que se alimenta entre las paredes de la hoja, dibujando unas galerías características.
    Control: Es difícil por lo protegidas que están. Eliminar las malas hierbas y tratar con insecticidas sistémicos.

Enfermedades

    – Carbón blanco (Entyloma dahliae). Esta enfermedad provoca manchas circulares sobre las hojas (hasta 1 cm de diámetro), redondas, elípticas o angulares. Las manchas cambian de color desde el pálido hasta el pardo cuando maduran.
    Control : Retirada de las plantas enfermas del área y tratamientos a base de Maneb y Captan.

    – Marchitez (Fusarium sp.). La planta afectada por esta enfermedad no se desarrolla, pierde calidad y muere. Los síntomas comienzan por un cambio de coloración de las hojas más viejas. Los tejidos internos se tornan de color café rojizo, daño que se extiende hacia la parte superior de la planta.
    Control: Uso de material vegetal sano, eliminación de todas las plantas infectadas y reducir el riego.

Ensayos de Dahlias

Bacteriosis
Existen bacteriosis como Agrobacterium tumefaciens que producen abultamientos en los tubérculos, Corynebacterium fascinas que produce agallas en las hojas y Erwinia chrysanthemi que produce la podredumbre de los tubérculos.
Control: Desechar las plantas afectadas, desinfección de las herramientas de trabajo y las manos después de haber manipulado las plantas enfermas y mantener el follaje seco además de evitar heridas.