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La Alfalfa

La Alfalfa es originaria la las áreas de Asia Menor y sur del Caúcaso, abarcando países como Turquía, Irak, Irán, Siria, Afganistán y Pakistán. La gran difusión de su cultivo fue llevada a cabo por los árabes a través del norte de África, llegando a España donde se extendió a toda Europa.

Descripción
Planta perenne, vivaz y de porte erecto, la alfalfa pertenece a la familia de las Leguminosas y su nombre científico es el de Medicago sativa.

Su raíz principal es pivotante, robusta y muy desarrollada (hasta 5 m. de longitud) con numerosas raíces secundarias. Posee una corona que sale del terreno, de la cual emergen brotes que dan lugar a los tallos.

Sus tallos son delgados y erectos para soportar el peso de las hojas y de las inflorescencias, además son muy consistentes, por tanto es una planta muy adecuada para la siega.

Aunque sus primeras hojas verdaderas son unifoliadas, posteriormente son trifoliadas. Los márgenes son lisos y con los bordes superiores ligeramente dentados.

Campos de Alfalfa

Las flores son de color azul o púrpura, con inflorescencias en racimos que nacen en las axilas de las hojas. Y sus frutos, como una legumbre indehiscente sin espinas, contiene entre 2 y 6 semillas amarillentas, arriñonadas y de 1,5 a 2,5 mm. de longitud.

Introducción
La Alfalfa es un cultivo muy extendido en los países de clima templado. La ganadería intensiva es la que ha demandado de forma regular este alimento ya sea en fresco o en piensos, dando lugar al cultivo de la Alfalfa cuya finalidad es abastecer a la industria de piensos.

A nivel global, la importancia del cultivo de la Alfalfa va desde su interés como fuente natural de proteínas, fibra, vitaminas y minerales… así como su contribución paisajística y su utilidad como cultivo conservacionista de la fauna. Además de la importante reducción energética que supone la fijación simbiótica del nitrógeno para el propio cultivo y para los siguientes en las rotaciones de las que forma parte.

Por ser una especie pratense y perenne, su cultivo aporta elementos de interés como limitador y reductor de la erosión y de ciertas plagas y enfermedades de los cultivos que le siguen en la rotación.

Como orientación a las superficies destinadas a este cultivo por parte de algunos países, Francia destina algo más de 1.500.000 hectáreas de secano principalmente, Italia unas 2.000.000 de hectáreas también de secano con algunas de regadío eventualmente y España unas 330.000 hectáreas con más de dos tercios en regadío.

Campo de Alfalfa

La Alfalfa proporciona elevados niveles de proteínas, minerales y vitaminas de calidad, además de poseer un valor energético muy alto y ser una fuente de minerales como: calcio, fósforo, potasio, magnesio, azufre, etc.

Necesidades de clima y suelo
La radiación solar favorece la técnica del presecado en campo, de ahí su importancia de cara a las regiones de cultivo. Cuanto más al sur favorece el secado y por el contrario se dificulta en las regiones más hacia el norte.

La semilla germina a temperaturas de 2-3ºC con germinación más rápida en función de mayores temperaturas, hasta alcanzar un óptimo a los 28-30ºC teniendo resultados letales para las plantas con temperaturas superiores a 38ºC.

Con la llegada del invierno, la Alfalfa detiene su crecimiento, reanudándolo con la llegada de la primavera con el comienzo de la brotación. La temperatura media anual para la producción forrajera está en torno a los 15ºC. Situando su rango óptimo de temperaturas, según las variedades entre 18 y 28ºC.

Flor de Alfalfa

Su pH óptimo de cultivo es de 7,2 siendo la acidez un factor limitante para su cultivo, necesitando recurrir a encalados siempre que el pH baje de 6,8. Además, existe una relación directa entre la formación de nódulos y el efecto del pH sobre la Alfalfa. La bacteria nodulante de la Alfalfa es Rhizobium meliloti, esta especie es neutrófila y deja de reproducirse por debajo de pH 5. Por tanto si falla la asimilación de nitrógeno la Alfalfa lo acusa.

La salinidad del suelo es otro de los aspectos a controlar ya que la Alfalfa es muy sensible a ella, cuyos síntomas comienzan con la palidez de algunos tejidos, la disminución del tamaño de las hojas y finalmente la parada vegetativa con el consiguiente achaparrado.

Aunque puede ser cultivada en una amplia variedad de suelos, la Alfalfa los prefiere profundos y bien drenados. Menos de 60 cm. de profundidad no son aconsejables para la alfalfa.

Cultivo
Lo primero es preparar el terreno y se hace si es posible subsolándolo para remover las capas profundas sin voltearlas ni mezclarlas, ya que mejorará las condiciones de drenaje además de aumentar la capacidad de almacenamiento de agua. Recordemos que la Alfalfa posee raíces profundas.

Tras el estudio del grado de fertilización del terreno, añadir si hiciese falta un abonado de fondo y mezclarlo a la tierra de la forma más homogénea posible. Un abonado de fondo tipo puede ser de unos 500 a 600 kg/Ha de una composición 8-24-16 ó 9-18-27 . Esta labor es conveniente realizarla unos dos meses antes.

En cuanto al abonado, se comenzará como hemos dicho con una aplicación de una enmienda caliza a voleo y se enterrará con anterioridad a la siembra, ya que el calcio es muy importante para el crecimiento de la planta y es esencial para la nodulación.

Campo de Alfalfa

A continuación destacaremos peculiaridades de los diferentes elementos nutritivos en el cultivo de la Alfalfa. Estos son:

    · Nitrógeno. En condiciones normales, la Alfalfa obtiene el nitrógeno por las bacterias de sus nódulos. Pero al principio, en el estado de plántulas, éstas necesitan el nitrógeno del suelo. Por tanto se debe abonar 20 kg/Ha de nitrógeno, pues cantidades mayores producirán un efecto negativo al inhibir la formación de nódulos.
    · Fósforo. Es muy importante en el año de establecimiento del cultivo, pues asegura el desarrollo radicular. En regadío con suelos arcillosos y profundos, la dosis de P2O5 de fondo para todo el ciclo de cultivo es de 150-200 kg/Ha.
    · Potasio. La Alfalfa requiere grandes cantidades de este elemento, pues de él depende la resistencia al frío, sequía y almacenamiento de reservas. El abonado potásico de mantenimiento se realizará anualmente a la salida del invierno y sus restituciones anuales deben ser de unos 100 a 200 kg/Ha.
    · Azufre. Si se añade sulfato amónico, el suelo se enriquece lo suficiente para cubrir las necesidades de la planta.
    · Boro. La detención del crecimiento, amarillamiento de las hojas terminales y crecimiento entre nudos escaso, son síntomas de una carencia muy usual en el cultivo de la alfalfa. El boro debe distribuirse durante el invierno o inmediatamente después de una siega junto con otros elementos que faciliten su distribución.
    · Molibdeno. Su carencia afecta al funcionamiento de las bacterias fijadoras de nitrógeno. Estos síntomas de carencia coinciden con los del nitrógeno y se suelen dar en terrenos arenosos y muy ácidos. Suele añadirse en forma de molibdato sódico o amónico.
    · Orgánicos. Se aplican de origen vegetal o animal en diferentes grados de descomposición, cuya finalidad es la mejora de la fertilidad y de las condiciones físicas del suelo. Las más empleadas son el estiércol, purines, rastrojos y residuos de cosechas.

Campo de Alfalfa

En cuanto a los métodos de siembra pueden ser a voleo o con sembradoras específicas de pratenses. Esta se realizará en otoño en regiones cálidas y praderas de secano, pues el riesgo de heladas tempranas es muy reducido. Además la planta desarrolla su sistema radicular, almacena las reservas y a partir de la primavera siguiente la explotación está en un nivel alto de producción.

Para zonas frías de secano, se aconsejan las siembras primaverales. Y en cultivos de regadío, la siembra se realizará en primavera, teniendo un cuidado especial con la presencia de malas hierbas.

La dosis de siembra es de 30 a 35 kg/Ha y cuando está asociadas con Gramíneas, la dosis de Alfalfa debe reducirse a 6-8 kg/Ha en praderas con pastoreo y a 12-16 kg/Ha en el caso de praderas de siega.

Depende del tipo de suelo, la profundidad de siembra es en terrenos pesados entre 1 a 1,25 cm, pudiendo llegar hasta los 2,5 cm en terrenos ligeros o arenosos.

En cuanto al riego, este dependerá de la capacidad de retención del suelo, eficiencia del sistema de riego y la profundidad de las raíces.

En cultivos de secano la climatología manda, pero en regadío, el riego asegura la producción durante los períodos secos, cuando la lluvia no proporciona la humedad suficiente para una elevada producción. De todas formas, la alfalfa requiere la administración hídrica de forma fraccionada, ya que sus necesidades varían a lo largo del ciclo productivo.

Fruto Alfalfa

Las malas hierbas es un aspecto a tener muy en cuenta en el cultivo de la Alfalfa. En los cultivos ya establecidos, la invasión de las malas hierbas se produce antes del rebrote de primavera, debilitando a la Alfalfa y retrasando su crecimiento.

En verano perjudican a los alfalfares de regadío, siendo las más perjudiciales las Gramíneas perennes del verano tipo gramas, que se desarrollan bien con las elevadas temperaturas de esta época.

En todos los casos, el empleo de herbicidas depende del tipo de hierba y del estado vegetativo de la Alfalfa.

En tratamientos de presiembra disminuye la aparición de malas hierbas antes de la emergencia de las plántulas de Alfalfa. Se trata fundamentalmente de Gramíneas perennes rizomatosas como Cynodon dactylon, Agropyron repens, etc. Los tratamientos de post-emergencia se realizan lógicamente durante el primer año de cultivo.

En alfalfares ya establecidos, una vez que el alfalfar está invadido por malas hierbas o estas invaden la plantación por debilidad de las plantas de Alfalfa en cualquier época del año, la caída de la producción y la degeneración del alfalfar se produce rápidamente.

En cuanto a productos recomendados, en presiembra para Gramíneas y anuales de hoja ancha pueden ser la Carbetamida
y la Propyzamida. En post-emergencia para el control de Cirsium, Carduus, Chenopodium y Polygonum el 2.4-DB. En alfalfares ya establecidos para el control de Gramíneas perennes se puede aplicar Paraquat, Dalapon, Asulam y 2.4-DB. Todos estos productos según recomendaciones del fabricante.

Siega Alfalfa

Dentro de las malas hierbas está la parásita “cuscuta” (Cuscuta epythinum). Planta que carece de hojas, clorofila y raíces, por lo que extrae la savia elaborada de la planta huésped, en este caso la Alfalfa, mediante chupadores. La cuscuta forma una madeja de tallos filamentosos y volubles que envuelven a la alfalfa hasta ahogarla. Esta se introduce en el alfalfar por semilla (mezcladas con las de Alfalfa) o a través del agua de riego.

Como medidas preventivas están la limpieza de semillas, limpieza de acequias o recorridos de los márgenes, utilización de semillas de Alfalfa certificadas y controlar el pastoreo con ganado que pueda proceder de otras parcelas o zonas infectadas.

Ya en cultivo, la frecuencia del corte varía según el manejo de la cosecha. Los cortes frecuentes implican un agotamiento de la Alfalfa y como consecuencia una reducción en su rendimiento y densidad.

En regiones cálidas, se suele cortar con el 10% de floración en otoño, en primavera y a principios de verano, y con el 25-50% de floración durante el verano.

El rebrote no depende solamente de las reservas de carbohidratos de la raíz sino también de la parte aérea residual. Así, cortada alta deja en la planta tallos ramificados y yemas que permiten el rebrote continuado. La máxima producción se obtiene con menores alturas de corte y cortadas a intervalos largos.

Las variedades se pueden clasificar en tempranas (Flamenca, Peluda, Peruana, Moapa,…), media (Poitou, Provenza, Caliverde,…) y tardía (Ranger, Hunter river, Franconia, Turingia, Rizoma,…).

Alfalfa de Clemente Viven

Entre las variedades comercializadas en Clemente Viven se encuentran la ecológica GEA de alto rendimiento durante los tres primeros años, proporcionando una hierba rica en hoja, y del tipo Aragón “VERDOR” con características de ecotipo Aragón, y por ello con muy buena relación hoja/tallo y persistencia.

Su aprovechamiento
El aprovechamiento de la Alfalfa puede realizarse de varias formas:

    – En verde. Esta opción constituye una excelente forma de utilización pero conlleva gastos importantes tanto en mecanización como en mano de obra. Al contrario, con el pastoreo directo es la forma más económica de aprovechamiento de una pradera, junto al pastoreo rotacional.
    – En ensilado. Es un método de conservación de forrajes por medios biológicos, siendo muy adecuado en regiones húmedas, cuya principal ventaja es la reducción de pérdidas tanto en siega como en almacenamiento. Para conseguir un buen ensilado, el forraje debe contener un porcentaje en materia seca cercano al 40% y estar bien troceado para así conseguir un buen apisonamiento en el silo.
    – Henificado. Muy característico de regiones con elevadas horas de radiación solar, escasas precipitaciones y elevadas temperaturas durante el período productivo, debe conservar el mayor número de hojas posible, pues la pérdida de las mismas supone una disminución en calidad, ya que las hojas son las partes más digestibles y como consecuencia se reduce el valor nutritivo.
    – Deshidratado. Consiste en la recolección del forraje verde, su acondicionamiento mecánico y el secado mediante ventilación forzada. Los productos obtenidos bajo esta técnica se destinan fundamentalmente a las industrias de piensos compuestos.
    – En pastoreo. Esta es una alternativa a su cultivo en zonas con dificultades de mecanización de las labores de siega y recolección, además de ser un sistema económico de aprovechamiento en la que se reducen los costes de la explotación ganadera.

Pastoreo en Alfalfa

Plagas y enfermedades
Plagas

    – Ácaros (Tetranynchus sp.). Pequeño arácnido, que se concentra en la parte inferior de las hojas, de las que se alimenta y en las que pone sus huevos.
    – Apión (Apion pisi, A.apricans). Curculiónidos de 2-3 mm. de longitud de color negro con patas amarillas. Sus larvas producen daños en las yemas terminales durante el período vegetativo. Tratamientos a base de Carbaril, Lambda cihalotrin y Malation.
    – Chinche de la alfalfa (Nezara viridula, Lygus pratensis). Heteróptero de color verdoso, que ocasiona daños en yemas y caída de flores. Tratamientos a base de Endosulfan.
    – Gardama (Laphigma exigua). Oruga de color verde que produce numerosos daños cuando el ataque es muy fuerte. Tratamientos a base de Carbaril, Lindano, Triclorfon,…
    – Gorgojos (Tychius sp.). Curculiónido que en estado larvario devora las semillas en el interior de las vainas. Tratamientos a base de Fosalone.
    – Gusano negro o cuca (Colaspidema atrum). Coleóptero crisomélido de 5 mm. de longitud y color negro brillante. Reduce considerablemente la producción primaveral. Al principio devoran todas las hojas a excepción del nervio central y en los últimos estadios devoran los foliolos enteros. Tratamientos a base de Betaciflutrin, Carbaril, Cipermetrin, Deltametrin, Lambda cihalotrin, Malation y Napropamida.
    – Gusano verde (Phytonomus variabilis). Coleóptero de 10 mm de longitud, cuya larva ataca a los primeros cortes en primavera realizando los mayores daños. Tratamientos a base de Betaciflutrin, Cipermetrin, Deltametrin y Metil pirifos.
    – Moscas de la Alfalfa (Contarinia medicaginis, Asphondylia miki, Dasyneura medicaginis, D. ignorata). Dípteros que viven de la alfalfa, siendo sus larvas las causantes de los daños. Tratamientos a base de Fosalone y Endosulfan.

Siega Alfalfa

    – Pulgones (Aphis medicaginis, A. laburni, Terioaphis maculata, T. trifoli, Acyrtosiphon pisum). Insectos chupadores de cuerpo globoso que extraen la savia, depositando toxinas que necrosan los tejidos circundantes. Además, su segregación de melaza supone un caldo de cultivo para los hongos, pudiendo modificar el sabor del forraje, haciéndolo poco apetecible para el ganado. Tratamientos a base de Carbaril, Cipermetrin, Deltametrin, Esfenvalerato y Malation.
    – Pulguilla (Sminturus viridis). Insecto de color verde amarillento y de pequeño tamaño (1-2.5 mm) que ataca las hojas de la Alfalfa durante el invierno y principios de la primavera. El tratamiento a base de Malathion y Diazinon.
    – Rosquilla o gusano gris (Prodenia litura, Agrotis segetis). Plaga polífaga cuya oruga de 3 cm. de longitud se alimenta vorazmente por la noche desde finales de verano hasta otoño. Tratamientos preventivos como la desinsectación previa del terreno y como control con empleo de cebos a base de Fluosisilicato sódico o de bario y Deltametrin.
    – Palomillas (Phlyctaenodes sticticalis, Dichomeris lotellus y Loxostege sticticalis). Lepidóptero de larva de color gris verdoso de 15-20 mm de longitud que devoran las yemas y hojas de la Alfalfa. Tratamientos a base de Carbaril y Fenitrotión.
    – Trips (Frankliniella sp.). Insectos muy pequeños que se alimentan de las células de las plantas y al romper los tejidos aparecen manchas blanquecinas en las hojas, pecíolos y yemas. Tratamientos a base de Cipermetrin + Malation.
    – Nemátodos (Ditylenchus dispaci, Pratylenchus penetrans, Meloidogine sp., Trichodorus sp.). Afecta a la producción de Alfalfa, ya que todo el ciclo de vida lo realiza en el tejido de la Alfalfa.

Pastoreo en Alfalfa

Enfermedades

    – Antracnosis (Colletotrichum trifolli). Ataca a las partes aéreas de la planta, sobre todo a los tallos, llegando incluso hasta el cuello.
    – Mal vinoso (Rhizoctonia violacea, R. solani). Su síntoma clásico es la aparición en el cuello de una podredumbre que inicialmente afecta a la zona más externa, pero profundizando hasta la raíz principal. Las medidas preventivas a base de encalado del terreno, mejora del drenaje y evitar pastoreos muy intensos a final de otoño.
    – Marchitez bacteriana (Corynebacterium insidiosum, Pseudomonas medicaginis). Presentan síntomas de detención del crecimiento de la punta del tallo en el primer caso, y manchas marrones, en forma lineal en los tallos sobre las que surgen gotas del exudado bacteriano, en el segundo.
    – Mildio de la Alfalfa (Peronospora trifoliorum). Enfermedad no muy frecuente. Los foliolos amarillean con aspecto variegado, llegando el envés a tomar un color grisáceo.
    – Oidio de la Alfalfa (Erysiphe polygoni). Con ataques poco intensos se manifiesta en el haz y envés de las hojas como un moho blanquecino. Tratamientos a base de Penconazol.
    – Podredumbre blanca (Sclerotina trifoliorum). Hongo que ataca al cuello y raíz de la planta, dando lugar a una podredumbre blanca y húmeda. Prolifera en otoños lluviosos y se puede emplear los mismos métodos de lucha que contra el mal vinoso.
    – Roya de la Alfalfa (Uromyces striatus). Enfermedad típica de zonas cálidas. Sus síntomas se manifiestan en las hojas apareciendo pústulas marrones o pardas. Se puede combatir mediante cortes precoces.

Siega Alfalfa

    – Verticilosis (Verticilium albo-atrum). Enfermedad muy importante en Europa, sobre todo en zonas frías y húmedas. Esta amarillea y las hojas inferiores y tallos acaban secándose, siendo característico un anillo pardo en el corte transversal de la raíz.
    – Viruela de las hojas (Pseudopeziza medicaginis). Similar a la roya. En los cultivos establecidos se deberá adelantar el corte y segando muy bajo.
    – Virus de las enations. Se caracteriza por la presencia de abultamientos en las nerviaciones principales de las hojas que dan lugar a su arrugamiento.
    – Virus del mosaico. Se manifiestan por la aparición de manchas amarillentas intervenosas en las hojas durante la primavera y otoño.

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