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El Fresón

Con el nombre de fresa, se reconoce y confunde en España al popular fresón. En realidad se trata de dos plantas distintas a nivel botánico con marcadas diferencias desde el punto de vista de sus frutos.

La fresa en relación a su fruto es pequeño, relativamente ácido y con un potente aroma. El fresón en cambio es de fruto grande, dulce y poco aromático. Teniendo en cuenta estos aspectos, a partir de ahora nos referiremos siempre al fresón.

Fresa


La zona geográfica por excelencia en el cultivo del fresón en España es la zona sur de Huelva. Esta reúne unas condiciones de suelo, clima, así como la disponibilidad de agua de buena calidad, que han provocado una gran expansión de dicho cultivo. Más de 150.000 toneladas de fresón al año ratifican este hecho.

Cabe destacar que a nivel de cultivo en esta zona, conlleva una tecnología punta, muy absorbente en mano de obra, hecho que viene siendo extraño en la agricultura actual.

Casi la mitad del fresón producido en Huelva se dirige a la exportación, Francia, que absorbe un 33% del volumen exportado por España, y Alemania, con un 32%, son los mejores clientes, al tiempo que otros países como Reino Unido, Bélgica, Holanda, Suiza, Austria e Italia demandan también fresón onubense temprano y de alta calidad.

Fresónes en plato

Como curiosidad, podemos distinguir 3 zonas productoras en la provincia de Huelva. La primera, conocida como Comarca Litoral comprende los municipios de Moguer, Palos de la Frontera, Lucena del Puerto y Almonte, representa la zona pionera del cultivo en la provincia. El segundo núcleo, al Oeste del primero, se compone de los municipios de Lepe, Cartaya, Isla Cristina y Villablanca, que ha registrado una progresión muy importante en los últimos años, es normalmente conocido como Comarca Costa. Y un tercer foco de expansión de cultivo lo constituye la Comarca Campiña, compuesta por Rociana, Bollullos Par del Condado, Palma del Condado, Villalva, Bonares y Niebla.

Descripción

Las fresas y los fresones pertenecen a la familia Rosaceae y al género Fragaria. El fresón es una planta de tipo herbáceo y perenne. Su sistema radicular es fasciculado compuesto por unas raíces principales gruesas perennes y otras denominadas raicillas con un período de vida muy corto de algunos días o semanas.

Fresones

La profundidad de su sistema radicular es muy variable, dependiendo de factores como el tipo de suelo por ejemplo. En condiciones óptimas pueden alcanzar los 2 a 3 metros, aunque lo normal es que no sobrepasen los 40 centímetros, encontrándose la mayor parte (90%) en los primeros 25 cm.

El tallo está constituido por un eje corto de forma cónica llamado “corona”. Las hojas aparecen en roseta y se insertan en la corona. Su limbo está dividido en tres foliolos, de bordes aserrados. Destacar que poseen un gran número de estomas, por lo que pueden perder gran cantidad de agua por transpiración.

Fresones

Las inflorescencias se pueden desarrollar a partir de una yema terminal de la corona o de yemas axilares de las hojas. La ramificación de la inflorescencia puede ser basal o distal. En el primer caso aparecen varias flores de porte similar, mientras que en el segundo hay una flor terminal o primaria y otras secundarias de menor tamaño.

Su flor tiene de 5 a 6 pétalos, de 20 a 35 estambres y varios cientos de pistilos sobre un receptáculo carnoso. Cada óvulo fecundado da lugar a un fruto.

Variedades
Agronómicamente, las variedades de fresón se pueden clasificar en tres grupos:

    – Reflorecientes o de día largo.
    – No reflorecientes o de día corto.
    – Remontantes o de día neutro.

Sólo en los dos primeros casos, la floración se induce por un determinado fotoperíodo. Además, en los tres grupos, también influyen las temperaturas ú horas de frío que soporta la planta.

Fruto de la gran capacidad de hibridación que presenta la especie, se conocen en el mundo más de 1.000 variedades de fresón. Pero como nota de interés, en la provincia de Huelva, la variedad californiana “Camarosa” ha desplazado totalmente a las europeas, ocupando un 98 % de la superficie dedicada a la fresa. Recordar que esta variedad es muy interesante siempre y cuando esté acompañada de un adecuado seguimiento profesional.

Caja de fresa de Clemente Viven

Entre las variedades comercializadas por Clemente Viven está en fresas (de fruto pequeño) la “Reina de los Valles”, variedad de día largo, muy adecuada para el cultivo no profesional y con varias producciones al año. Y en variedades de Fresón (de fruto grande) “Pájaro” y “Oso Grande”, ambas de gran productividad.

Otras variedades en el mercado son “Tudla”, “Cartuno” y “Carisma”.

El fresón necesita acumular una serie de horas frío, con temperaturas por debajo de 7 ºC, para dar una vegetación y fructificación abundante. Ello obliga a Clemente Viven a desarrollar las plantas en latitudes altas, de forma que una vez acumulada la cantidad de frío necesaria para cada cultivar, dichas plantas sean envasadas y comercializadas para fructificar y producir correctamente tras ser plantadas por sus clientes.

Es muy importante determinar el frío requerido por cada variedad, debido a que insuficiente cantidad del mismo origina un desarrollo débil de las plantas, que dan frutos blandos y de vida comercial reducida. Un exceso de frío acumulado, por otra parte, da lugar a producciones más bajas, un gran crecimiento vegetativo y la aparición de estolones prematuros.

Exigencias agroclimáticas.
Aunque los valores óptimos para una fructificación adecuada se sitúan entre los 15 y 20ºC, la fresa es un cultivo que se adapta muy bien a muchos tipos de climas.

Su parte vegetativa es altamente resistente a heladas, llegando a soportar temperaturas de hasta –20ºC, aunque los órganos florales no soportan valores algo inferiores a 0ºC. Al mismo tiempo son capaces de sobrevivir a temperaturas estivales de 55ºC.

Garra fresa

Temperaturas por debajo de 12ºC durante el cuajado dan lugar a frutos deformados por frío, en tanto que un tiempo muy caluroso puede originar una maduración y coloración del fruto muy rápida, lo cual le impide adquirir un tamaño adecuado.

El fresón prefiere suelos equilibrados, ricos en materia orgánica, aireados, bien drenados, pero con cierta capacidad de retención de agua. Una granulometría óptima de un suelo para el cultivo del fresón puede ser aproximadamente de un 50% de arena silícea, un 20% de arcilla, un 15% de calizas y un 5% de materia orgánica. En definitiva, un suelo catalogado como arenoso o franco-arenoso y homogéneamente profundo se acercaría al ideal para nuestro cultivo.

Por último, un pH situado en torno al 6,5 e incluso menor, es el ideal para su buen desarrollo ya que adsorberá correctamente los nutrientes que se le proporcionen.

Cultivo
Antes de nada conviene elegir para su plantación aquella zona de jardín que nos dé mayores garantía de que el terreno no está infectado de nemátodos o patógenos que puedan afectar al desarrollo del fresón. Si por el contrario, el cultivo se va a realizar en maceteros o jardineras, la solución pasa por la elección de un buen sustrato con garantía de que se encuentra desinfectado.

Una de las técnicas para desinfectar el suelo muy útil es la llamada “solarización”. Esta consiste en cubrir la superficie a desinfectar, una vez mullido y regado el terreno, con un plástico transparente durante 30 días o más en la estación de máximas temperaturas.

La solarización provoca una reducción de la población de hongos del suelo e insectos que habitan las capas altas del suelo. Entre los hongos patógenos controlados por esta técnica se tiene Verticillium sp, Fusarium sp, Rhizoctonia solani, Pythium ultimun, Pyrenochaeta lycopersici y Phytophthora cinnamomi.

Cultivo de fresa en suelo

Destacar que el fresón es un cultivo muy exigente tanto en las cantidades de agua, muy repartidas y suficientes a lo largo del cultivo, como en la calidad que presente ésta.

El uso de las cintas perforadas o de exudación, a pesar de su menor duración, permiten controlar mejor los riegos, distribuyen el agua más uniformemente a lo largo de la línea, creando un bulbo húmedo más continuo, al tiempo que resultan más económicas que los goteros.

Una de las técnicas empleadas por los productores profesionales del fresón y que puede también ser utilizada por el aficionado es la de cobertura del suelo o acolchado mediante una lámina de plástico opaco. Esta consiste en extender sobre el suelo un material plástico, generalmente polietileno, de forma que la planta va alojada en oquedades realizadas sobre dichas láminas.

La impermeabilidad del material evita la evaporación del agua del suelo lo que le convierte en un buen regulador hídrico y economizador de agua. Este sistema también contribuye a incrementar la precocidad de la cosecha y la temperatura media de la zona donde se sitúan las raíces de la planta.

En caso de tratarse de plásticos negros, como son los habitualmente usados en Huelva, el acolchado evita el desarrollo de malas hierbas por la barrera que suponen a la radiación luminosa.

Flor de fresa

Otra técnica que se puede emplear es la de cultivar el fresón en tunelillos para conseguir la precocidad buscada. Esta consistiría en cubrir un solo caballón, constando de una estructura formada por arquillos de 6-8 mm de diámetro, en hierro galvanizado, y de unos 2 m de longitud. Sobre ella se colocaría el film de plástico que quedaría sujeto al suelo mediante ganchos o aporcando la propia tierra. Una vez llegada las buenas temperaturas, el plástico sería retirado definitivamente.

El fresón es una planta exigente en materia orgánica, por lo que es conveniente el aporte de estiércol alrededor de 3 kg/m2, que además debe estar muy bien descompuesto para evitar favorecer el desarrollo de enfermedades y se enterrará con las labores de preparación del suelo.

Y como abonado de fondo se pueden aportar alrededor de 100 g/m2 de abono complejo 15-15-15.

Durante la primera fase de cultivo, el equilibrio a utilizar en abonados posteriores será de:

    20 g/m2 de nitrógeno (N).
    10 g/m2 de anhídrido fosfórico (P2O5).
    15 g/m2 de óxido de potasa (K2O).

A partir de la floración y hasta el final de la recolección, abonar con un equilibrio más rico en fósforo y potasa.

Frutos en cultivo de fresón

Plagas
En el caso de la plagas y enfermedades, debemos tener en cuenta que los productos a utilizar deben ser elegidos por su menor persistencia posible. De hecho, no debemos tratar cuando los frutos se encuentren ya en la planta si no queremos ingerir el producto junto con sus frutos.

Por ello, lo mejor es prevenir, como siempre, y mantener el cultivo lo más sano posible durante el desarrollo de las plantas, para evitar realizar tratamientos una vez comienza la floración.

Como consejo, si aparece una plaga con la planta en producción, la primera opción es dejarla convivir y así comer con tranquilidad sus frutos. Si no, trataríamos con un insecticida o fungicida y eliminaríamos sus frutos hasta que el plazo de seguridad del producto haya pasado.

Por eso, en esta sección no vamos recomendar ningún producto concreto. Nuestro consejo es preguntar en el centro de jardinería o floristería más cercana cúal es la mejor opción según cada caso.

    – Thrips (Frankliella occidentalis).
    Dañan con su estilete las flores y los frutos. Suelen aparecer con tiempo seco, aumentando su población con la elevación de las temperaturas.

    – Araña roja (Tetranychus urticae)
    Este ácaro, de cuerpo globoso y anaranjado en estado adulto, es una de las plagas más graves del fresón. Inverna en plantas espontáneas o en hojas viejas de fresón para atacar a las hojas jóvenes con la llegada del calor.

Enfermedades

    – Podredumbre gris (Botrytis cinerea/Sclerotinia fuckeliana).
    Se desarrolla favorablemente en condiciones de alta humedad relativa y temperaturas entre los 15 y 20ºC. La diseminación se realiza por medio de esporas, ayudándose de la lluvia o el viento.

    – Oidio (Oidium fragariae)
    Se manifiesta como una pelusa blanquecina sobre ambas caras de la hoja. Prefiere las temperaturas elevadas, de 20 a 25ºC, y el tiempo soleado, deteniendo su ataque en condiciones de lluvia prolongada.

    – Hongos del suelo.
    Son varios los hongos que afectan a la planta desde su sistema radical o zona cortical del cuello, entre éstos, Fusarium sp., Pytophtora sp., Rhizoctonia sp., Rhizopus sp., Pythium sp., Cladosporium sp., Alternaria sp. y Penicillium sp.
    En caso de no practicarse una fumigación previa al suelo, el cultivo se expone en gran medida al ataque de estos hongos parásitos, pudiendo llegar a ser dramáticas las consecuencias.

    – Bacterias (Xanthomas fragariae).
    Ataca principalmente a la hoja, dando lugar a manchas aceitosas que se van uniendo y progresando a zonas necróticas. Se ve favorecida por temperaturas diurnas de alrededor de 20ºC y elevada humedad ambiental.
    Su control se obtiene eliminando y destruyendo las plantas afectadas.